Pues mirad entonces qué ser digno hacéis de mi
Querríais tañerme, querríais parecer conocedores de mis registros,
querríais arrancarme el corazón de mi misterio,
querríais hacerme sonar desde mi nota más baja
hasta lo más alto de mi alcance,
y hay mucha música, excelente voz, en este pequeño órgano,
y sin embargo, no sabéis hacerlo hablar.
¿Pensáis que soy más fácil de tañer que una flauta?
LLamádme el instrumento que queráis,
aunque sabéis trastearme, no sabéis tañerme.


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